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A los 93 años murió José Martínez Suárez, el hermano de Mirtha Legrand

El cineasta se encontraba internado en terapia intensiva luchando contra una neumonía infecciosa.

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18/08/2019 -

El cineasta José Antonio Martínez Suárez, uno de los grandes realizadores de la historia del cine argentino y hermano mayor de Mirtha Legrand, murió este mediodía en la clínica CEMIC, según pudo se pudo saber. 

Director de obras esenciales como El crack y dar la cara, maestro además de grandes directores como Juan José Campanella y Lucrecia Martel, y responsable del Festival de Cine de Mar del Plata entre 2008 y 2018, se encontraba internado en terapia intensiva luchando contra una neumonía infecciosa. Tenía 93 años. 

"Yo me siento hecho en cine. Todo lo pienso en cine, lo hago en cine, lo cuento en cine". Martínez Suárez siempre fue un cultor de la conversación fina y de las frases extensas, pródigas en detalles y referencias precisas de tiempo y de lugar. Pero le alcanzaron estas pocas palabras, pronunciadas al recibir en 2017 el Gran Premio a la Trayectoria del Fondo Nacional de las Artes, para definirse a sí mismo mucho mejor de lo que podría haber hecho cualquier otro recuerdo autobiográfico. 

La cita podría completarse con el título del libro de conversaciones que compartió con uno de sus mejores amigos, el historiador y ensayista Mario Gallina. "Estoy hecho de cine" es la manera que más le gustaba a Martínez Suárez de reconocerse ante los demás. En su prodigiosa memoria acumuló sobre todo meticulosas alusiones a las películas que marcaron su crecimiento, influyeron posteriormente en su breve y notable obra como realizador, enriquecieron su silenciosa tarea docente y valorizaron todavía más el extraordinario aporte final de una larga y fecunda vida: su trabajo al frente del Festival de Cine de Mar del Plata, bajo cuyo mandato impuso una ley de hierro: "Aquí las únicas estrellas son las películas". Nadie que haya pasado alguna vez por ese festival desde que inició su gestión en 2008 volvió defraudado. Todo lo contrario: ese hombre casi nonagenario que se había hecho cargo de la única muestra cinematográfica clase A de la Argentina lograba junto con un equipo ejemplar que Mar del Plata tuviese el mejor cine del mundo durante 10 días al año. 

Más allá de su obra, constantemente revisada y reconocida a lo largo del tiempo por nuevas camadas de especialistas y admiradores del cine, lo mejor que tenía Martínez Suárez estaba a la vista en cualquier charla. Sólo había que ponerse a la altura de ese hombre puntilloso, elegante, defensor a ultranza de la puntualidad y de la buena conversación. Era un placer escucharlo y un sacrilegio interrumpirlo cada vez que viajaba con su memoria al pasado para evocar hechos de su juventud o algún acontecimiento de la historia pequeña o grande del cine en la Argentina. En sus recuerdos siempre aparecía alguno de sus maestros y referentes, que siempre mencionaba en voz alta y sin apuro, seguramente con el propósito de no olvidar ningún nombre en la enumeración de una larga lista.

Allí estaba Lucas Demare, de quien dijo haber aprendido el rigor que exige todo rodaje por tratarse de un trabajo exigente y colectivo. También Daniel Tinayre, de quien fue asistente de dirección en Deshonra, Tren internacional y La bestia humana y luego se convertiría en su cuñado, al casarse éste con Mirtha Legrand, una de sus dos hermanas menores. Decía de Tinayre que le enseñó mucho sobre encuadres y otros aspectos imprescindibles de la técnica cinematográfica, además de su habilidad impar para el armado de grandes elencos. Detrás de ellos aparecían Carlos Borcosque, Mario Soffici, Enrique Cahen Salaberry y sobre todo Mario Lugones, con quien inició su carrera como asistente.

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